lunes, 28 de marzo de 2011

¡Ah, que Día!

Nadie, en la realización de un gran sueño o en la búsqueda de una conquista material, sea cual sea, puede exclamar, entre líneas: “¡Ah, qué día! Sin embargo, en el día en que esa persona fuera poseída por El Espíritu Santo, allí sí, ella podrá exclamar: “¡Ah, que día!!!”

Porque El Espíritu Santo esta sobre cualquier realización de sueños, y sobre cualquier bendición material, ¡cualquiera que esta fuera! Porque ese momento es tan especial, glorioso y maravilloso, que nada se compara a lo que el ser humano recibe en ese día.

Es claro que, para que ese día acontezca, tiene que haber una entrega. Y eso requiere sacrificio.

¿Qué es más fácil, la conquista material, la realización de un sueño personal, o la conquista espiritual? ¡Claro que es la conquista material!

Si para conquistar lo que es material, que es más fácil, la persona hace el sacrificio que hace, imagine para conquistar lo espiritual, que es más difícil.

Tratándose de bienes materiales, se sacrifica no para cambio de vida. ¿Imagine, el sacrificio que debe ser hecho para un cambio de vida? Pues esto es lo que acontece cuando la persona es poseída por El Espíritu Santo.A partir de ese día, nadie le va a preguntar: “¿A dónde está su Dios?” Porque ¡Él será visto en usted!

No siempre mostramos a Dios a través de una conquista o de un milagro, mas Dios es siempre visto en la vida transformada de los poseídos por El Espíritu Santo.

Obispo Romualdo.

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